“Lo que pasó pasó, entre tu yo, lo que pasó pasó entre tú y yo…”

Rafael Blancas C_

[ENFOQUE VERTEBRAL]

pluma

 

“Lo que pasó pasó, entre tu yo, lo que pasó pasó entre tú y yo…”, eso fue lo que la escuadra alemana le restregó a la verde amarela en un estrepitoso, cardíaco e increíble encuentro que el mundo aún no puede comprender. Literalmente fue una masacre que nadie, oh al menos muchos no esperaban.

Hasta el número asusta, y no lo digo porque ya lo debe saber usted. Si… cayó el pentacampeón, lo peor de todo es que cayó en casa ante millones de aficionados que tenían la esperanza de ver a su equipo levantar por 6ta ocasión la tan anhelada copa.

Una Alemania sólida, inteligente y aunque con poca afición en el estadio, si lo comparamos con el rival, hizo lo inimaginable. El ejercito del Tercer Reich (que lo llamaremos así) no se dejó intimidar ante la afición brasileña y demostró que desean levantar la copa, aunque aún les falte esperar al ganador entre Argentina y Holanda.

Ahora la pregunta es, ¿qué pasó?, ¿a quién culpamos?, más de uno pensará que todo fue porque faltaron dos de sus estrellas, puede que sí, puede que no. Ciertamente lo que si faltó fue la magia a la cual estamos acostumbrados a ver en el equipo brasileño, dígame si no recuerda a Kaka oh a Ronaldinho con sus implacables jugadas. No, esta vez las cosas fueron muy distintas, incluso ni a México le pudieron anotar, si, México tampoco le anotó; sin embargo, Ochoa demostró lo que es ser un portero con experiencia.

Hoy, Brasil lloró y hasta incendiaron algunos camiones en señal de coraje. No hay más que agregar a esta colosal hazaña de Alemania, pero de lo que Brasil no se debe olvidar, es este amargo, amargo 8 de julio de 2014, en casa, con su gente.

 

¿Se lo perdió?, reviva el momento.

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