Tardes, tardes…

nueva

 

Por: Rafael Blancas C.

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En el camión voy a la vez que suena por FM aquella canción de años atrás con un vaivén de recuerdos que surgen desde lo más profundo del ser como un mar embravecido, como un palpitar del corazón después de recordar su nombre, su cabello, su sonrisa.
Y cómo no sería así después de tantas memorias que permanecen encapsuladas listas para salir ante cualquier situación en la que cruza por la mente como una chispa de esperanza el espacio que me transporta al mundo que construimos los dos.
Sucede a menudo en la playa, en el parque, en el museo, en la biblioteca, en los senderos por los cuales solíamos reír sin importar el volumen con el cuál expresábamos nuestro querer, sentimientos, miradas, sonrisas y besos.
Es hora de llegar a mi destino y debo bajar; sin embargo, voy descendiendo con una sonrisa, como aquella que tus bellos ojos vieron por tanto tiempo, por tantos momentos, como este fragmento de felicidad a través del tiempo y espacio.

 

 

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